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La Coctelera

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8 Agosto 2006

Nada para decir

No tengo nada para decir. Hay pelo en mi libro, hay un pomelo en mi lado pero no voy a comerlo. No hay palabras hoy para describir los pomelos, ni hay suficiente gustativos en mi lengua para experimentar la fruta. No quiero pensar mucho hoy; prefiero probar vino o té de una planta que es ilegal en nuestro país de libertad. ¿Cuál es un tango? ¿Por qué prefiero las canciones más tristes en este mundo? ¿Cuál es un poema? ¿Por qué la palabra ‘poema’ es masculina? O si, las reglas. Las reglas de Grecia, de los filósofos de piedras antiguas, de viejos filosofando con chicos influenciables. Las conversaciones sobre la filosofía, sobre las polémicas me molestan. No quiero hablar sobre cosas más grande que nuestra burbuja grande.
En el muelle de calle 72, puedo sentarme por todo el día para mirar los barcos cruzando el río Hudson. Hay una filosofía que dice que es imposible estar de pie en la misma agua más que una vez. Y cada los barcos, como manchas en el agua, empujan contra la marea. Y el agua siempre cambia pero el Hudson es siempre el Hudson.
No tengo nada para decir, pero ¿Qué piensa la gente en el otro lado del río? La gente de Nueva Jersey, pobrecitos, ¿Qué piensan ellos sobre el visto de mi, enfrente una ciudad impresionante como Manhattan? En ingles describí la ceremonia de los barcos en el Hudson, de la gente en Broadway durante la mañana de domingo, cuando todo el mundo está contenta, relejada. Cada mañana todo el mundo camina en lo mismos calles. Yo quiero saber si sea posible estar de pie en lo mismo trama del calle.

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6 Agosto 2006

Trabajo de esclavos

Mi prima Dora siempre me llamaba “mi cacahuate chicita.” Cuando era joven, tenía manos pequeños y mis dedos eran como cacahuates. Siempre pensaba que ella era una adulta y me ponía celosa cuando Dora les prestó atención a mis hermanos. Ahora ella dice que siempre estaba su favorita. Tres años antes, estuve la dama de honor en su boda pero después, perdí el contacto con ella. Ayer recibí una llama por teléfono. “Hola mi cacahuete chichita.” Su vida nunca ha ido fácil o simple y ayer me di cuenta que Dora necesita mudarse a México porque su esposo, quien es un inmigrante ilegal de México no puede tener su ciudadanía de los EEUU aunque él está casado y tiene una hija que nació en Boston.

No entiendo el sistema aquí. No entiendo porque una cubana puede ser una ciudadanía en el momento de sus pies tocan la arena de Miami pero un mexicano puede trabajar como una mula por 14 años en las condiciones peores de las ciudades más grandes, sin asistencia sanitaria, sin ayuda o apoya de la sistema. No entiendo. No exista el sueno americano—no para los mexicanos o para la gente quien desaparece a dentro de las rajas de sociedad.

Gabriel, el esposo de Dora, estuvo detenido en el aeropuerto de Texas y ahora él tiene que esperar en México hasta que los abogados tienen los papeles. Es posible que Dora, Gabriel y Sophie (su hija) esperaran por diez años, por dos meses—nada es segura.

Después de la catástrofe de Katrina en Nueva Orleáns, no había ninguna gente en la zona siniestrada porque no corría el riesgo. Por lo cual, muchos inmigrantes estaban contratos para hacer los trabajos que nadie quería hacer. Como en la economía del sur antes de la Guerra Civil en los EEUU, nuestra sociedad está dependiente en las espaldas de los esclavos.

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2 Agosto 2006

El vocabulario del tema es muy útil

Pienso que el quinto semana es la más difícil del programa. Estoy agobiada, agotada y no tengo ganas de hablar en español, ingles, alemán, spanglish. La temperatura en Proctor es como en una sauna y toda la comida tiene el mismo sabor. Una amiga dijo que esta semana podemos tener conversaciones más complicadas, más profundas, pero durante el día, no tengo la energía o tiempo para charlar. Estoy harta del ciclo. Cada día trabajo como una mula para ponerme al día y ahora estoy quemada. ¿Por qué tenemos cuatro pruebas esta semana? El verano es el tiempo para cargar las pilas, para relajarse—no para madrugar. No recuerdo la ultima que tenía una resaca, cuando podía disfrutar de la naturaleza.
Y después de esta programa, la situación va a empeorar porque necesito prepara para mi tesis y para los exámenes de mi especialidad. Ayer hablé con mi profesor/mentor académico sobre mis planes del futuro, él dijo que para alcanzar mis metas profesional y creativa, necesito saber español, por lo tanto, esta sufrimiento va a continuar por muchos años más. ¡Que padre!

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31 Julio 2006

Las focas y las almas

Recibí tres cartas de mi novio esta semana. Cada carta es lo misma porque cada día es lo misma para él—después de dos vueltos de golf (él es un caddie del Campo Viejo o “the Old Course” en St Andrews, Escocia), él va a la bahía para fumar cigarrillos y mirar las focas, pero en sus palabras, él fuma “con las focas.” Me imagino mi novio en la ciudad pequeña de St. Andrews. Todo es transitorio allá—nada es permanente. Los estudiantes de la Universidad de St Andrews se fueron para el verano y por lo tanto, los hoteles y bares y restaurantes y calles y dormitorios se llenan con la sociedad internacional de jugadores de golf. Y cada día, mi novio va a su trabaja para encontrar sus nuevos clientes y cada noche él va al bar para tomar algo con los otros caddies y hablar sobre los jugadores del día. No hay consecuencias, no hay variaciones. Algunos de los caddies gastan todo su salario en cervezas, en cigarrillos o drogas o cualquier cosa pueda ayudar a pasar el tiempo, pero en la mañana el ciclo empieza otra vez. Pienso que St Andrews es una jaula cubierta en pan de oro—todo es preciosas, la bahía, el mar, los edificios medievales, los dunas, la luna desde la playa, pero no hay una alma—golf no es una alma. A veces, pienso que mi novio es como Holden Caulfield de Catcher in the Rye (un novel norteamericano clásico de J.D. Salinger), pero en vez de se preguntando --¿Dónde van los patos en el invierno?—mi novio está preocupado sobre las focas.

No creo que mi vida en Middlebury este muy distinta que la vida de él, no pienso que he buscado el secreto para tener una vida lleno de variedad. La rutina felicita mi falta de creatividad, mi satisfacción con cosas previsibles. Soy un animal de costumbres— aprendizaje es costumbre, pero en vez de experimentando el mundo concreto, yo dependo en un mundo más seguro, menos definido porque en el mundo de academia, no tengo que enfrentarme con mi misma.

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29 Julio 2006

La poesía en mi vida

La luna fue mi primera palabra en español. Un beso y la luna. La cara de mi mamá estaba cerca. –La luna, ella dijo. La luna. Desde mi cama podía ver la luz, un insecto enorme entre el cristal y la luz. La luna, pensé. Y durante la noche, miraba la mariposa nocturna, sus alas indefensas, gris plata como el color de muerte. La mariposa nocturna está moribunda.

Buenas noches.

Y en la mañana la mariposa nocturna se fue como la luz, como la luna. Un beso, no hay más para decir, no hay más palabras, nada es racional, todo es oscuro. La luna.

Recuerdo en Istanbul cuando los rezos llenaban la ciudad, cuando todo paró y los hombres se arrodillaron en sus alfombras para los rezos. El sonido era enrome, triste, urgente. Quería llorar aunque no entendía nada, solamente podía sentir las palabras de la oración como una persona puede sentir agua frío en su cara en la mañana

La realidad es que las palabras no tienen definiciones, son como cajas vacías, y la significa y el sonido llenan la caja, simultáneamente, como música. Tenemos poesía solamente para expresar algo con las palabras mejoras, en la manera mejora. Pero todavía, toda es entropía.

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25 Julio 2006

Travestidos y burbujas

Este fin de semana era muy divertida, lleno de aventuras, libertinaje, música, y por supuesto, educación. A mi me gustan las festivales de disfraces porque es agradable cambiar su identidad por una noche solamente—de hecho, había muchos travestidos. Después de la fiesta dormí hasta el mediodía y estaba muy relejada por casi una hora (durante almuerzo) hasta cuando necesitó empezar a mi tarea, (bueno, cada fin de semana es igual). La lluvia en sábado era perfecta para la salud y para el campo. En la ciudad de Nueva York, cada verano esperamos desesperadamente por la lluvia porque los olores son intolerables, casi peligrosos.
Ahora, me siento atrapado en la burbuja de Middlebury. Es difícil leer las noticias sobre el bombardeado en el medioeste porque nunca cambia aquí a excepción de las estaciones, los colores de las montañas, la hora del día. Aquí, la gente se muria en silencia, sin estruendo, las noticias insinúan a un mundo más grande pero ignoramos las cosas porque son demasiados difíciles para comprender, especialmente cuando todo está bien en la burbuja.
A veces, pienso que las películas durante la semana son oportunidades buenos para recordar que hay un mundo muy complexo fuera de Middlebury College, solamente necesitamos abrir los ojos.

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22 Julio 2006

Una película triste en vez de la tarea

En jueves, fui a ver la película Lugares comunes (2002), de Adolfo Aristarain en vez de hacermi tarea. No tenía muchas expectativas, solamente quería ver la ciudad de Buenos Aires y oír el acento porteño, pero ¡que linda era la película! Nunca miro películas sobre el amor entre viejos. En las películas de Hollywood, amor es más sobre el libido y pasión de una pareja joven, bonita (y erótica). Pero en Lugares comunes la pareja casada es lo contrario y los obstáculos son los obstáculos de los argentinos, no solamente de dos personas viviendo en un mundo plástico. Es necesario que yo vaya a las películas en Dana no solamente para escaparme la rutina y repetición de la tarea de comunicación (¡JUAN!) sinotambién para experimentar el dolor, el amor, la bellaza que son productos de la privación de una sociedad desmenuzada.

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20 Julio 2006

Las diferencias

Mi papa es un pensador racional. Él solamente puede ver en líneas estrechas, piensa en números, en causa y efecto. Él es callado, reservado, ambicioso. Él prefiere estar en retiro que estar en una fiesta. No tenemos mucho para decir al otro a menos que discutamos la literatura de Hemmingway o Faulkner. Lo he visto mi papa lloró cuando lee las poemas de Robert Frost—no lloraré por Robert Frost—de hecho, yo odio a Robert Frost como el hijo de Robert Frost odió a Robert Frost. Puedo llorar durante sueños pero no pienso que mi papa tenga sueños. Para él, la noche es una oportunidad de dormir. Para mío, la noche es el medio para la próxima mañana.

Soy como mi mamá pero no soy como mi mamá. Ella es una pensadora abstracta. Ella ve en configuraciones, en colores, en zona en ángulo muerto—no puedo ver cosas como estas. Mi mamá es sensible, cariñosa, poco diplomática. A todo el mundo le gusta ella pero ella supone lo contrario. Mi mamá es una pintora y ella pinta solamente los retratos de gente que nunca ha vivido y paisajes de lugares que no existen en este mundo. Yo lloro cuando veo sus cuadros porque son como sueños. Ella nunca llora porque no tiene más lágrimas después de habia dando la luz cinco veces, (pobrecita).

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Sobre mí

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La Ciudad de Nueva York, Estados Unidos de América
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Mi llamo Amanda, tengo 21 años, soy de la Ciudad de Nueva York. Estudio la literatura de EEUU en Middlebury College en Vermont y tengo un año más. Ahora estoy en Middlebury durante el verano para aprender español por la cual después, quería vivir en un país que no es los EEUU. Yo odio cuando la gente hable por teléfono en la biblioteca.

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