Pensamientos de Buenos Aires y cosas terribles
En este minuto, estoy mirando el pueblo de Middlebury College desde las ventanas grandes de la biblioteca. Las montañas en el fondo están cubiertas en niebla densa—todo está gris, tan ordinario, pero familiar, sin embargo. No quiero dormirme durante mi tarea entonces escucho a mi iPod.
Cuando oigo las canciones de tango de Astor Piazzola, de repente estoy en el apartamento sucio, vacío, pequeño, de mis primos en Calle ______ en la Ciudad de Buenos Aires.
Cuando fui a Buenos Aires el verano pasado para hacer investigación sobre la diáspora judía, era mi primera vez allí en cuatro años y había mucho para comprender: la ciudad es una ciudad grande, con conductores imprudentes, a coches rápidos, bares con muebles antiguos, viejos verdes, prostitutas que están esperadas a un gringo rico, hay lluvia, mucha lluvia durante los inviernos. Y el color gris. Recuerdo el color gris y los trenes que siempre están llenos de gente, mucha gente, viejos y jóvenes, hombres y mujeres, pobres y ricos. Creo que Buenos Aires es una ciudad de extremos: hay barrios lindos, limpios, brillantes, con gente que parece como los generales alemanes de la Guerra Mundial. Pero también, hay barrios sucios, oscuros, con gente llena de cicatrices en su cara, sus manos. Es una ciudad muy cómoda y algunas veces, es una ciudad muy desagradable.
Pienso que estoy enamorada con cosas que me dan miedo, que son familiares pero desconocida en la misma vez.
Recuerdo las noches cuando no me sentía segura, cuando estaba esperando a mi primo, Hernán afuera un bar antiguo que estaba ocupado por hombres quien exhalaban sus Marlboro Lights. Esperé sola por una hora, y no sé por qué, pero tenía mucho miedo. Estaba acostumbrada a las ciudades grandes—soy de Nueva York—pero para mí, Buenos Aires era misteriosa, podría pasar cualquier cosa, un desastre como el bombardero de AMIA, o un obra de auténtico genio como la música de Astor Piazzola.
Que irónica que estudio castellano en un lugar como Vermont—el opuesto de Argentina.
